Kipos la Academia Infantil

Los Tres Poderes Para Una Crianza Segura

blog kipos

Es común escuchar que no hay un manual para ser papás... la maternidad/paternidad es un aprendizaje constante. Y es cierto, pero tenemos el poder en nuestras manos. Lo que hagamos con nuestros hijos va a influir para el resto de sus vidas.

En las últimas semanas he tenido la oportunidad de conversar con futuras mamás primerizas, amigas embarazadas todas con una inquietud en común... ¿es muy complicada la maternidad? ¿cómo hago para hacerlo bien?

Cada una con preocupaciones de cómo van a ser sus hijos, qué tan complicado va a ser y sobretodo con el ideal de que su hijo/a no sea como aquel niño “malcriado” que conocen. Y es que puedo asegurar que nadie quiere “malcriar” a un hijo, cada uno quiere a aquel niño respetuoso, con buenos modales, que no haga berrinches, que salude con respeto y que coma como el protocolo lo establece...

Tenemos 3 poderes, llamo poderes porque realmente tienen la capacidad de influir, de calar y hacer la diferencia.

El poder del ejemplo. Seamos nosotros como adultos lo que queremos de ellos... Si! Los niños todo lo observan, lo analizan y lo reproducen. Nuestra reacción ante situaciones de estrés, nuestra forma de comer en la mesa, nuestra forma de saludar a los demás, todo lo están observando y así lo van a reproducir.

Cómo reaccionamos ante una presa? Gritamos al señor del carro que está atravesado en la calle o reaccionamos con autocontrol? ¿Cómo reaccionamos si necesitamos de manera urgente un objeto que el niño tiene en sus manos? ¿Se lo arrebatamos o se lo solicitamos como nosotros le pedimos a él/ella que lo haga a los demás? ¿Cómo le hablamos a los demás? ¿Se nos olvidan las palabras de cortesía o decimos siempre por favor y gracias? Todo lo van a reproducir.

Hay muchas razones que nosotros podemos decir para justificar esa u otra reacción pero lo cierto es que no podemos pedir de ellos lo que no les estamos enseñando. Analicemos nuestras acciones y valoremos si eso queremos que hagan nuestros hijos. Seamos los mejores ejemplos para ellos.

El segundo gran poder es el poder de la conexión… todo un tema, que merece ser desarrollado ampliamente en otro artículo. Hay tantas formas de hacer conexión como personas en el mundo, cada una tiene su forma y su estilo propio, pero todas con el fin en común de hacer que esa relación entre seres humanos, en este caso entre padre/madre e hijo adquiera un significado único que ninguna otra persona puede sustituir. Hay diferencia entre relación y relación con conexión. Una relación puede ser una simple convivencia, somos familiares por relación. Una relación con conexión se refiere a esa relación madre e hijo, por ejemplo, que tiene un sentido especial porque hay complicidad, disfrute y presencia, único de esa relación, único entre ellos dos. En el próximo artículo les contaré acerca de formas de lograr esa conexión de manera intencional.

El tercer poder es el poder de empoderar, valga la redundancia. Claro está que desde pequeños vamos a ir formando, todo lo que hagamos con ellos va a calar y a influir en sus vidas. Como adultos percibimos las emociones de nuestros hijos y hasta les ponemos nombre; está llorando porque está enojado, tiene hambre, está feliz porque le encanta ese juguete. Como cuando un niño de un año muerde porque estaba emocionado. Muchas veces sabemos la razón de su reacción y lo que hacemos es prohibirla diciendo “no” o apoyarla aplaudiendo.

Lo que los niños necesitan es que se les empodere mediante la validación de sus emociones. Que se sientan comprendidos ante una u otra situación y se les den opciones para reaccionar ante ellas.

Ayudemos a los niños a saber lo que sienten, que ellos mismos le puedan poner nombre a la emoción y que busquen opciones para reaccionar ante ellas. Un proceso que parece ser muy complejo, pero no lo es cuando logramos hacer el ejercicio una y otra vez, todo va fluyendo y cada día se van empoderando más de sus propias emociones hasta poder autocontrolarse de manera sorprendente.

Una lavadora viene con un manual de uso especialmente diseñado para ese modelo porque todas van a ser iguales. Un manual para ser papás nunca va a ser exacto, cada niño es diferente, con su personalidad y conformado genéticamente como único. Esa es la maravilla de los niños, la dosis de cada elemento que se necesita para cada uno es distinta. Formemos con seguridad, presencia y mucho amor.

daniela fernández